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sábado, 11 de julio de 2020

- Alégrate María, en la casita de Nazaret

La inscripción “Ave María” en la casa de la Virgen en Nazaret:
Los arqueólogos han determinado que esas palabras: XE MAPIA, abreviatura de Xaire Maria, que significa "alégrate María", fueron escritas en el Siglo I en un pueblo donde habría 15 o 20 casas y que si está así escrito, es porque está marcando la Casa donde vivía María con sus padres. El único pozo en el lugar a donde iban las doncellas en busca de agua, también existe y tiene agua en nuestros dias.
Al excavar el área alrededor del sitio de la Anunciación, los arqueólogos franciscanos encontraron la construcción de un edificio que identifican con una iglesia-sinagoga. 
Entre estos restos arquitectónicos los arqueólogos encontraron varios graffiti y entre ellos uno de especial interés, ya que es la certificación epigráfica más antigua del culto mariano.
Entre los diversos graffiti hay uno de gran valor histórico: es la invocación XE MAPIA, abreviatura de Xaire Maria, que significa "alégrate María",
Estos graffiti pueden datarse entre los siglos I y II y están escritos en griego y armenio.

El grabado muestra claramente el nombre de «Μαρία» (María), precedido de una abreviatura de dos letras «Χε», interpretada como «Χαίρε» (Xhaire), correspondiente al latín «Ave», es decir, al saludo que el ángel dedicó a la Virgen. Según san Lucas, el episodio de la Anunciación tuvo lugar aquí... al sexto mes (del embarazo de Isabel) Dios envió el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se turbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia ante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús».(Lucas 1, 26-38).
En la versión griega de Lucas el Arcángel Gabriel saluda: "Xaire Kejaritomene," en el cual la palabra "Xaire" es ya una invitación a la alegría: "Alégrate!". Salve es un saludo común en Roma, hasta el dia de hoy; ejemplo: cuando algún amigo mio de allá me ve, me dice "Salve Frank". Si acudimos a los textos originales, en Hebreo el saludo es (suena) “Shalôm Lad Myriam” (Paz a María); y en Griego: “Jaire, María”; es decir: “Alégrate, María”.
Los Exégetas bíblicos explican que el saludo del Angel Gabriel encierra un significado extraordinario, según estos dos criterios:
1) se trata del saludo “Shalôm” hebrero que indica la Paz, la vida total, la plenitud de los dones de Dios; pero también la alegría del saludo mesiánico por el Rey que viene.
2) El saludo en Hebreo es mucho más que el simple “Jaire” griego, pues en la Anunciación, se cumple lo escrito en los textos bíblicos de Is 12,6; So 3,14; Za 2,14, 9,9; etc: “Alégrate sobremanera, Hija de Sión. Grita exultante, Hija de Jerusalén. He aquí que viene a Ti tu Rey, Justo y Victorioso...” (Za 9,9).
                     Χαίρε, Μαρία. Ave María. Los orígenes del culto mariano
Este pequeñísimo pero importante detalle, resultó de gran interés para la historia del santuario nazareno. Representa un testimonio del culto mariano anterior al siglo V, incluso antes del 
Concilio de Éfeso, que representa el inicio oficial al culto de María «Theotòkos», , es decir, "María Madre de Dios".
Y fue también gracias a su posición, que más tarde permitiría al padre Alliata avanzar en las sucesivas hipótesis de la estructura arquitectónica del antiguo edificio que se erigía justo alrededor de la Gruta de la Anunciación.
Rayados en la base de una columna aparecieron los caracteres griegos XE MAPIA. Traducido como: "Ave María". Recordando el saludo del ángel a la Virgen, esta inscripción es la más antigua de su tipo que conocemos. Fue escrita antes del Concilio de Éfeso (431) donde la devoción a María recibió su primer impulso universal.

Otros graffiti, todos conservados en el museo adyacente a la Basílica de la Anunciación, confirman la naturaleza mariana del santuario. Uno en armenio dice "chica hermosa" (se refiere a María) y otro en griego dice "en el sitio sagrado de M(aria) que he escrito".
En 1960, durante las excavaciones para la construcción de la nueva Basílica, debajo del pavimento, se encontraron varios bloques de piedra con yeso pintado y graffiti que pertenecían a un edificio de culto pre-bizantino (datable entre 335 y 350 dC).
El edificio construido por la comunidad judeocristiana del lugar constaba de dos habitaciones adyacentes, la primera de las cuales se elevó en aproximadamente un metro en comparación con la segunda. Las dos áreas estaban separadas por una columnata intercalada con barreras que servían de parapeto.
El descubrimiento de muchos graffiti y escritos en los bloques de piedra conservados en el museo arqueológico al lado de la Basílica, confirma la veneración, sobre todo mariana, de los fieles y peregrinos por ese lugar.
La gruta de la Anunciación sufrió numerosos cambios a lo largo de los siglos que en sus orígenes formaba parte de una zona habitada cuyos restos se pueden admirar hoy al norte de la basílica. Otra pequeña gruta, con graffiti y pinturas dejados por los antiguos peregrinos sobre sus paredes, se encuentra en la parte izquierda de dicha gruta de la Anunciación. Los mosaicos del pavimento nos hacen ver varios tipos de cruces sobre los mismos y servían de ornamento al santuario anterior a la basílica bizantina (iglesia-sinagoga de los ss.III-IV). 
De los antiguos edificios formaban parte elementos arquitectónicos encontrados fuera del lugar que nos hacen ver señales y graffiti de marcado sabor religioso como el famosísimo del “Jaire María” = “Salve, María”. Estos preciosos recuerdos se conservan en el museo adjunto al Santuario al igual que cinco capiteles y otros elementos provenientes de la basílica cruzada.
En la cueva de Nazaret algunos peregrinos antiguos dejaron sus grafiti como señal de su visita a un lugar que muy pronto debieron de considerar como venerable. Los expertos han logrado descifrar uno de ellos que aquí interesa recordar: "Jaire", es decir: «alégrate», «Dios te salve», «Ave», Esas palabras del ángel se han convertido en saludo y oración para los cristianos: "Ave María, la llena de gracia, el Señor está contigo. En ti y por ti Dios se nos ha hecho Emmanuel", «Dios con nosotros». 
Debajo del mosaico de la nave central, se descubrió una cuenca de forma cuadrada en la roca, de aproximadamente dos metros de ancho, 1.60 metros de profundidad, con escalones y grabados que representan escaleras, cruces y botes, utilizados como fuente bautismal para la iniciación judeo-cristiana.(parecido al bautisterio judeo-cristiano de la cercana iglesia llamada Casa de San José)
El grabado de Χαίρε, Μαρία
El grabado muestra claramente el nombre de Μαρία "María" precedido por una abreviatura de dos letras Χε, interpretada como Χαίρε "Chaire", correspondiente al latín "Ave", que es el saludo angelical dirigido a la Virgen, según el Evangelio de San Lucas
Este pequeño pero importante detalle es inmediatamente de gran interés para la historia del santuario de Nazaret. Representa un testimonio del culto mariano antes de mediados del siglo V dC., incluso antes del Concilio de Éfeso, que representa el comienzo oficial del culto a María, llamada la Theotokos, (Madre de Dios). Gracias a su posición, más tarde le permitirá al P.Alliata presentar hipótesis reconstructivas del diseño arquitectónico del antiguo edificio que se encontraba justo alrededor de la Gruta de la Anunciación.
Detalles del esquema base de la columna
Observando bien la forma de la base y la parte de la base de la columna, el Padre Bagatti se dio cuenta de que, dado que las columnas solo estaban terminadas en tres lados, estaban preparadas para colocarse contra alguna pared. 
La presencia de las escaleras laterales también sugiere que había barreras entre una columna y otra reconsidera la posición de las columnas, colocándolas aproximadamente a un metro del suelo, una altura que habría permitido a los peregrinos grabar fácilmente sus marcas en la piedra. Por esta razón, es muy probable que las bases de las columnas se encontrasen apoyadas a su vez sobre un banco rocoso, formando un pórtico o una columnata. Por lo tanto, esta columnata habría sido parte de una «fachada noble» que daba a las grutas veneradas.

El detalle en la base de la columna.
Entre los hallazgos, hay una base de columna grabada en el yeso blanco con graffiti dejado por antiguos peregrinos. Estos son algunos nombres en armenio y georgiano, superpuestos entre sí. Pero lo que llama la atención de los arqueólogos es una inscripción en griego.
Historia de la Basílica de Nazaret:
A pesar de la importancia de Nazaret en la vida de Jesús y sus padres, la casa de María no se convirtió de inmediato en un lugar de peregrinaje cristiano. En las excavaciones realizadas en el lugar en 1987 vieron la luz diversos hallazgos arquitectónicos pertenecientes a un edificio monumental que habría precedido la construcción de la primera basílica bizantina. Se trata de una iglesia-sinagoga perteneciente a la segunda mitad del siglo II, edificada entorno a donde según la tradición se encontraba la casa de María.
A mediados del siglo IV, en época bizantina, la iglesia-sinagoga fue sustituida por un edificio más majestuoso, probablemente por encargo de la emperatriz Helena.
Egeria, una peregrina cristiana que visitó Nazaret en el año 383, vio "una gran y muy espléndida gruta en la que vivió María y en la que se ubicó un altar". Se trata probablemente de la más grande de las cavernas consagradas en la actual Basílica de la Anunciación. Y ése es el lugar en el que el ángel Gabriel apareció a María.
Hacia el año 570 se construyó una iglesia en ese lugar. Se encontró un mosaico escrito en griego del siglo IV o V, con la dedicatoria: "Para Conon, diácono de Jerusalén".
Los peregrinos que llegaban a Nazaret en el período bizantino veían también una cueva con un manantial del cual María extraía agua (posiblemente el manantial ubicado debajo de la actual Iglesia Ortodoxa Griega del Arcángel Gabriel), y la "sinagoga" en la que Jesús leyera el libro del profeta Isaías. Varios relatos mencionan la construcción de iglesias en estos tres lugares. Estas iglesias antiguas sobrevivieron aparentemente la conquista árabe, porque el peregrino Arculfo, un obispo de Gaul que visitó el lugar en el año 670, vio dos "iglesias muy grandes" en la ciudad. Pero en 1099, en tiempos de la conquista cruzada, todos los santos lugares cristianos en Nazaret estaban en ruinas.
El caballero normando Tancredo, príncipe de Galilea, ordenó de inmediato la construcción de una nueva catedral sobre la cueva ubicada en el centro de la ciudad. Esa fue la iglesia más grande erigida por los cruzados y el peregrino anglosajón Saewulf, que la visitara en 1102, la describió como "un monasterio muy noble" (e informó también que la ciudad había sido totalmente arrasada por los sarracenos). Esta catedral cruzada fue aparentemente dañada por el terremoto de 1170. Las reparaciones empezaron, pero no habían concluido todavía cuando los cruzados fueron derrotados en la batalla de Hittín y expulsados de la ciudad.
                                     Illustration of Nazareth, by David Roberts, 1839   Library of Congress
Una serie de tratados posteriores permitió que continuara el peregrinaje cristiano a la Gruta de la Anunciación durante el siglo siguiente, aún después de 1263, cuando la ciudad fue saqueada y las iglesias destruidas por orden del sultán mameluco Baybars. La posibilidad de continuar el peregrinaje llegó a su fin en 1291, con la caída de Acre y la expulsión final de los cruzados de los asentamientos y fortalezas francas restantes a lo largo de la costa.
Con una firma, decreto del sultán, obtenido por el padre superior de Tierra Santa, el 15 de junio de 1546 se permite a los franciscanos restaurar su iglesia de Nazaret. Evidentemente, se trataba de la iglesia de la Anunciación construida por los Cruzados y luego destruida, entre sus ruinas continuó la veneración en la gruta. La iglesia, no obstante, no fue restaurada debido a los continuos ataques contra los cristianos que alejaron a los padres.
En 1567 Bonifacio da Ragusa, Guardián de Tierra Santa, escribió que casi veinte años antes los padres estaban en Nazaret, donde custodiaban la iglesia de la Anunciación y que, hasta cierto punto, debido a los desórdenes del país, debieron refugiarse en Jerusalén dejando las llaves a un cristiano del lugar que “hasta ahora custodia la casa, abre y cierra la iglesia y tiene encendidos dos faroles con el aceite ..”
En el siglo XVIII, en Nazaret, las comunidades cristianas vivieron un momento de mayor tranquilidad. Es prueba de ello el hecho de que en 1730 el Pachá permitiera la construcción de una nueva iglesia sobre la sagrada Gruta, a ser realizada en seis meses, el tiempo necesario para su peregrinaje a la Meca.
El redescubrimiento del antiguo pueblo y de los restos arqueológicos de los diversos edificios de culto con los siglos, manifestaba una antigua e ininterrumpida veneración mariana, por ello se convierte en un elemento indispensable a ser considerado en la planificación del nuevo santuario.
Las necesidades a satisfacer fueron diversas: construir un nuevo santuario mariano que pudiera recibir a millones de peregrinos de todo el mundo; conservar lo mejor posible a la vista los restos cruzados, bizantinos y pre-bizantinos como testimonio de la larga veneración en el lugar; solucionar las difíciles condiciones topográficas debido a la fuerte pendiente de la colina; pensar en un lugar práctico y fácilmente manejable también para un número limitado de religiosos y que pudiera además acoger las actividades de la comunidad parroquial de Nazaret.
finalmente en 1969 se consagró la actual basílica: diseñada por Giovanni Muzio, custodia la memoria de este lugar sagrado, los orígenes del culto mariano, e integrándose en la propia estructura arquitectónica de los restos de las antiguas iglesias, conserva su historia.
El arquitecto italiano Giovanni Muzio concibió una iglesia fundada sobre los muros cruzados y subdividida en dos niveles, de forma que en el inferior, los fieles pudiera quedarse orando delante de la gruta de la Encarnación del Verbo, en un ambiente simple pero con capacidad al mismo tiempo, mientras que en una gran iglesia superior se celebrara la glorificación de María a través de los siglos y los continentes.

Muzio pensó también en un gran óculo central abierto sobre la Gruta, de forma que las dos iglesias pudieran fundirse en una sola, coronadas por una cúpula poligonal con forma de corona de flores invertida con terminación de un farol, con la función de indicar desde lejos, como una estrella, el lugar santo. 

La iglesia actual es un edificio de dos plantas construida en 1969 sobre el lugar de la iglesia-sinagoga de la etapa bizantina anterior y después de la era de la iglesia de los cruzados. La basílica de la Anunciación es el santuario cristiano más grande en el Medio Oriente, fue bendecida en 1964 por el Papa Paulo VI durante su histórica visita a la Tierra Santa y consagrada el 23 de marzo de 1969.
En el interior, la planta baja contiene la Gruta de la Anunciación, considerada como los restos de la casa de la infancia de la Virgen María y el lugar donde Ella recibió el anuncio de ser la Madre del Salvador, el lugar de la Encarnación del Hijo del Eterno.




jueves, 9 de julio de 2020

- San José y su casa en Nazaret

La Iglesia donde José tenía su taller de carpintería
Sobre la colina que constituye el centro histórico de la ciudad de Nazaret en Galilea, muy cercana a la Iglesia de la Anunciación, se alza la Iglesia Carpintería de José, también conocida como la Iglesia de la Nutrición, porque así llamaron a su antecesora de época cruzada, debido a que aquí pasó los años de la infancia Jesús aprendiendo el oficio de su padre, el que proporcionaba el sustento a la familia «nutrimento».
En el subsuelo de la iglesia de San José se hallan los restos de la llamada Casa de José, que sería el auténtico lugar de la familia de Nazaret, ya que con los desposorios, la Virgen abandonaría su casita (la que se encuentra bajo la Basílica de la Anunciación) paterna e iría a vivir a casa de su esposo José.
La tradición cristiana sitúa en este lugar la residencia de la Sagrada Familia y el taller donde José trabajaba la madera, algunos estudiosos opinan que como en los evangelios se refieren con la palabra tekton (constructor, artesano) a la profesión de José, seria probable que trabajase tanto la piedra como la madera, que eran los materiales de construcción más comunes de su época, y que desarrollase en realidad su actividad en las ciudades cercanas de Séforis o Tzippori que entonces estaban siendo reconstruidas por Herodes.

Desde la nave izquierda bajan unas escaleras que conducen a la cripta de la iglesia donde se conservan los restos encontrados durante las excavaciones efectuadas por los padres franciscanos en el terreno antes de construir el nuevo edificio, así salieron a la luz parte de las ruinas del templo de época de los cruzados y las de la primera iglesia franciscana del siglo XII, cisternas para el agua excavadas en la roca caliza que se corresponden a las utilizadas normalmente en el siglo I por los habitantes de Nazaret, las cuevas, algunas partes de habitaciones primitivas 
y una pequeña piscina o pozo, de unos 2 metros, en la que se conserva aún los mosaicos, en color blanco y negro que cubrían el fondo y los 7 peldaños de acceso, datado anterior a la era de Constantino, por lo que se supone que debió ser una especie de baño ritual judío. 
Todo esto se puede ver a través de unos cristales colocados en el pavimento de la Cripta.
En los primeros siglos del cristianismo, la casa de José fue usada como baptisterio cristiano. Los fieles descendían a la piscina bautismal por medio de siete escalones, símbolo de los siete dones del Espíritu Santo que iba a recibir con el bautismo. Al lado del último peldaño había una acequia, que simbolizaba al agua corriente del Río Jordan, y saltando por encima de este canalillo, se entraba en la piscina bautismal propiamente dicha, en cuyo fondo hay un mosaico de seis cuadrados, que en la antigua tradición judeo-cristiana representaban a los ángeles que acompañaban siempre a Dios creador.
Sabemos por parte del peregrino Arculfo (670) que en Nazaret “se encontraban dos iglesias, una en medio de la ciudad, colocada sobre dos arcos donde había sido construida la casa en la que Jesús vivió su vida oculta. Y, la otra, en el lugar donde se encontraba la casa en la que entró el ángel Gabriel y habló a María”.
En el siglo XVI Quaresmio habla de un lugar denominado por los nazaretanos “Casa y taller de San José”, donde hace tiempo existía una iglesia dedicada al Santo. La apócrifa Historia de José, el carpintero, narra la muerte y sepultura del padre putativo de Jesús, en Nazaret, describiendo cómo el mismo Jesús lo asistió y confortó en el momento del paso de esta vida a la eternidad. Sabemos también cómo algunos de sus parientes habían quedado en la ciudad, según nos cuenta el historiador judío-cristiano Egesipo (s.II ) y que Eusebio de Cesarea menciona en su Historia Eclesiástica: -“De la familia del Señor quedaban aún los sobrinos de Judas llamado hermano, según la carne, los cuales fueron denunciados como pertenecientes a la familia de David”. Ellos se defendieron delante del emperador Domiciano (81-96 dC.) mostrando sus manos encallecidas como consecuencia de sus trabajos en el campo y fueron puestos en libertad. 
Es de suponer que estos parientes del Señor hayan tenido parte importante en la conservación de los recuerdos cristianos en Nazaret.

El templo actual es una construcción del 1914 en estilo neo-románico sobrio y sin pretensiones a la que se accede atravesando una pequeña plaza rodeada por arcos con celosías y jardines en cuyo centro se encuentra la estatua de José en hierro forjado, acompañada de una inscripción a sus pies en la que se leen las palabras: "José hijo de David". Subiendo las escaleras situadas en un lateral de la plaza llegamos a la fachada principal de la iglesia que se presenta con un único ingreso con forma de arco flanqueado por dos ventanas. 

En su interior el espacio se divide en tres naves, una central más amplia y alta y otras dos laterales más estrechas separadas por columnas.
En el extremo oriental se sitúa el ábside decorado con por tres hermosos frescos, el más grande de la Sagrada Familia que preside el altar y dos más pequeños a ambos lados en los que se representa El sueño de José y la Muerte de José en brazos de María y su hijo Jesús. La iluminación de la iglesia proviene de las vidrieras policromadas, en tonos azules y verdes, situadas en la parte superior de las arcadas que separan las naves y sostienen la cubierta a dos aguas con estructura de madera. Por el lateral izquierdo encontramos la estatua de José con el niño Jesús a su lado.
Dibujo y foto del baño judeo-cristiano o baño judio de la Iglesia de San José de Nazaret


Bautisterio judeo-cristiano o baño judío
Desde la nave izquierda bajan unas escaleras que conducen a la cripta de la iglesia donde se conservan los restos encontrados durante las excavaciones efectuadas por los monjes franciscanos en el terreno antes de construir el nuevo edificio, así salieron a la luz parte de las ruinas del templo de época de los cruzados y las de la primera iglesia franciscana del siglo XII  y cisternas para el agua excavadas en la roca caliza que se corresponden a las utilizadas normalmente en el siglo I por los habitantes de Nazaret,
las cuevas, algunas partes de habitaciones primitivas y una pequeña piscina o pozo, de unos 2 metros, en la que se conserva aún los mosaicos, en color blanco y negro, que cubrían el fondo y los 7 peldaños de acceso, datado anterior a la era Constantiniana, por lo que se supone que debió ser una especie de baño ritual judío. T
La Iglesia de San José posee un baptisterio con siete peldaños adornado con mosaicos que representan un dibujo escalonado, lo que quizás sea un símbolo de la ascensión espiritual de quienes surgen de las aguas.
En los primeros siglos del cristianismo, la casa de José fue usada como baptisterio cristiano. Los fieles descendían a la piscina bautismal por medio de siete escalones, símbolo de los siete dones del Espíritu Santo que iba a recibir con el bautismo. Al lado del último peldaño había una acequia, que simbolizaba al agua corriente del Río Jordan, y saltando por encima de este canalillo, se entraba en la piscina bautismal propiamente dicha, en cuyo fondo hay un mosaico de seis cuadrados, que en la antigua tradición judeo-cristiana representaban a los ángeles que acompañaban siempre a Dios creador.
El lugar fue comprado por los franciscanos en el año 1754 y la iglesia actual fue construida sobre las ruinas de la antigua en el año 1914 por Fr. Vendelino Hinterkeuser. En las excavaciones fueron encontradas grutas, cisternas, parte de las habitaciones primitivas y una pequeña alberca con mosaicos y peldaños que se supone ser un antiguo baño ritual judío convertido en baptisterio.
José el hombre justo según el Nuevo Testamento
Según el Evangelio de Mateo Jacob fue padre de José (Mateo 1:16​).  También e l Evangelio de Mateo 1:18-24​ muestra parte del drama que vivió José de Nazaret al saber que María estaba embarazada. Iba a repudiarla, en secreto porque era justo, porque no quería que fuera apedreada según lo dispuesto en la Torá (Deuteronomio 22:20-21). La Escuela bíblica y arqueológica francesa de Jerusalén interpreta que la justicia de José consistió en que, convencido de la virtud de María, se negaba a entregarla al riguroso procedimiento de la ley de Moisés. 
Según el Evangelio de Mateo, el ángel del Señor le manifestó en sueños que ella concibió por obra del Espíritu Santo y que su hijo «salvaría a su pueblo de sus pecados», por lo que José aceptó a María (Mateo 1:20-24).
Luego, antes que Herodes I el Grande ordenara matar a los niños menores de dos años de Belén y de toda la comarca, José tomó al niño Jesús y a su madre y huyó a Egipto (Mateo 2:13-18​). Al morir Herodes, José entró nuevamente con el niño y su madre en tierra de Israel pero, al enterarse de que Arquelao, hijo de Herodes el Grande, reinaba en Judea, tuvo miedo de ir allí y se retiró a la región de Galilea, a Nazaret (Mateo 2:19-23​)​ Según el Evangelio de Lucas, Nazaret había sido el lugar de residencia de María, ya desposada con José, cuando acaeció la Anunciación (Lucas 1:26-38).
El libro apócrifo La Historia de José el Carpintero, escrito en el siglo V y enmarcado como una biografía de José dictada por Jesús, describe cómo José tuvo una esposa antes de María con la que tuvo seis vástagos, cuatro hijos y dos hijas. 
Los nombres de los hijos serían Judas, Justo, Santiago y Simón, y los de las hijas Asia y Lidia. Según este relato, los llamados hermanos de Jesús serían hijos de José de un matrimonio anterior. José viviría cuarenta años soltero, a partir de entonces su primera esposa permanecería bajo su cuidado cuarenta y nueve años, y luego moriría. Un año después de su muerte, a la edad de noventa años José desposaría a María. La muerte de José sería la edad de 111 años, atendida por ángeles y afirmando la virginidad perpetua de María.
Se puede afirmar que José no era padre adoptivo en sentido estricto pues no hubo ninguna adopción, ningún negocio jurídico equivalente a ello. José fue la persona que, según la tradición cristiana, Dios eligió para constituir una familia para Jesús y quien asumió realizar el rol paterno.
José, un hombre justo, se caracterizó en sus relaciones familiares, por dar un trato de máximo respeto y apoyo a María y por servir de modelo, por voluntad de Dios, a Jesús y ser quien le enseñò el oficio de artesano-carpintero.
El sepulcro del Justo en Nazaret
Arqueólogos encontraron una cueva bajo un convento en Nazaret, que se conoce desde 1880, pero que no se investigó a fondo hasta 2006. La construcción fue recortada en una ladera rocosa. 
Fue descubierta por primera vez en la década de 1880 por monjas del convento Hermanas de Nazaret,  pero no fue hasta 2006 que los arqueólogos, dirigidos por Ken Dark (izquierda), un profesor de la Universidad de Reading, en el Reino Unido, dataron la casa en el siglo I.
Además, se han encontrado restos de una inscripción en el patio de la casa, que dice 'VII De Sanctis Locus', lo que da pistas de que podría ser la sepultura del “Justo José”.
El corte de la tumba través de la casa es hoy comúnmente llamada 'la tumba de San José', y fue, ciertamente, venerada en la época de las Cruzadas, dado que tal vez pensaban que era la tumba de San José"